Entrevista con Guillermo Orozco Gómez - IV
Guillermo Orozco es especialista en estudios de recepción y audiencia de la televisión.
La periodista Cristiane Parente es profesora del curso de Periodismo y coordinadora del Grupo de Estudios de Educomunicación de la FANOR - Facultades Nordeste (Fortaleza), integrante del Observatorio de Medios para niños y adolescentes del Estado brasileño de Ceará y alumna de la Maestría en Comunicación, Cultura y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona; Cristiane es también Periodista Amigo del Niño.
En abril de 2004 se realizó en Rio de Janeiro la 4ª Cumbre Mundial de los Medios para Niños y Adolescentes. El evento, promocionado por la Alcaldía de Rio de Janeiro/MULTIRIO, reunió en Brasil a educadores, investigadores y profesionales de la industria global de media para discutir la cuestión de los medios de calidad para niños y adolescentes.
Entre otros, estuvieron presentes Néstor García Canclini, Patricia Edgar y Ana Maria Machado, así como uno de los grandes investigadores de comunicación y educación de América Latina, el mexicano Guillermo Orozco.
Durante la Cumbre, en una entrevista exclusiva concedida a la periodista Cristiane Parente, Guillermo Orozco definió lo que sería un buen programa televisivo para el público infantil y juvenil. Afirmó que la globalización, más que nunca, impone la necesidad de promocionar y garantizar el respeto a las diferencias y que en su país, infelizmente, la discusión sobre la media es todavía inexistente.
Cristiane Parente: ¿Qué hace la calidad de un programa televisivo para niños y adolescentes?
Guillermo Orozco: El tema “calidad” es bastante relativo. Para mí, un programa de calidad sería el que tomara en cuenta el momento, el contexto, el ritmo y los hábitos de comunicación de los niños. Estoy en contra de una programación que bombardee a los niños con sonidos e imágenes y les impida concentrarse. Defiendo una programación que involucre a los televidentes de forma lúdica, divirtiendo y entreteniendo, respetando las emociones y los ritmos cognitivos.
C.P.: ¿Se lograría una TV de más calidad con la participación de niños y adolescentes en la programación televisiva?
G.O.: No creo que la presencia de los niños mejore necesariamente la calidad. Depende del guión elaborado, el contexto y los objetivos del programa. Puede ser que eso permita que los niños se vean en el programa, pero eso no necesariamente significa más calidad.
C.P.: Algunas personas afirman que el papel de la televisión es simplemente el de entretener e informar, no de educar. ¿Qué piensa usted de ello? ¿Cuál es, a fin de cuentas, el papel de la TV?
G.O.: Creo que los medios de comunicación no aceptan el hecho de que sí tienen la responsabilidad de educar. Creen que sus funciones son apenas divertir, entretener e informar. Algunos medios comienzan ahora a darse cuenta de que haciéndolo, también educan, aunque no tengan ese propósito. Por lo tanto, lo que tenemos que discutir es el concepto de educación, pues ha sido relacionado solamente con la enseñanza como método didáctico en las instituciones educativas. La educación es mucho más que la enseñanza. Y me parece que tenemos, como sociedad, que aprender que educamos de distintas maneras. Y que, entonces, los medios de comunicación educan de forma diferente de las escuelas o las familias. Hay que exigir de los medios que asuman esa responsabilidad.
C.P.: Hablando de educación, sé que usted ha leído la obra de Paulo Freire. ¿Qué importancia tuvo en su formación y cómo evalúa usted esta obra en la educación actual? ¿Los conceptos de Paulo Freire siguen actuales?
G.O.: Creo que Paulo Freire es más vigente que nunca, ya que las más modernas teorías constructivistas de aprendizaje, desarrollo de las múltiplas inteligencias y desarrollo de la zona proximal – según algunos educadores – se dan a través de un “diálogo problematizador”, como decía Paulo Freire. Es necesario establecer un reto a partir del conocimiento del sujeto que se educa para que pueda avanzar hasta un nuevo estado de desarrollo del conocimiento. Ese reto no puede ser apenas lineal y simple. Debe cuestionar y problematizar el conocimiento anterior para que se llegue a una nueva comprensión del mismo objeto de conocimiento.
C.P.: En ese sentido, ¿cuál sería el papel de la escuela en la educación para los medios?
G.O.: En teoría, precisamente propiciar un ambiente de aprendizaje, en el que se pueda problematizar los conocimientos a través de un diálogo para alcanzar niveles de conocimiento superiores. Es necesario también que se abra espacio para que se pueda problematizar los principios sobre los cuales descansa esa interacción con los medios. Pero me parece muy difícil que la escuela tradicional pueda llevar a cabo este tipo de educación. Hay avances, por ejemplo en Europa. Pero las escuelas latinoamericanas, en general, pasan por momentos muy difíciles.
C.P.: Usted ha estudiado la cuestión de la recepción, pero desde un punto de vista de la familia, no apenas el individuo. ¿Qué revelan sus investigaciones?
G.O.: Hay que realizar un trabajo con los televidentes para que ellos se den cuenta del proceso de construcción y representación de los medios de comunicación, de qué forma la media puede manipular las informaciones. Son temas importantes para una estrategia de educación para la televisión.
C.P.: El investigador Néstor García Canclini destaca que la globalización no es tan mala como se dice. Para usted, ¿cómo está afectando la globalización la formación de niños y adolescentes que no tienen la oportunidad de recibir productos de la media local, pero apenas los de fuera, muchas veces estereotipados, con patrones muy homogéneos?
G.O.: Más que nunca debemos defender en los medios de comunicación ciertos tipos de valores. La globalización nos reta a promocionar y garantizar el respeto a la diferencia, el respeto a los que somos y tenemos, la tolerancia y el autorreconocimiento. Por un lado, tenemos que respetar la cultura del otro. Por el otro, tenemos también que exigir respeto a nuestra propia identidad y lo que es nuestro.
C.P.: ¿Cómo andan las discusiones alrededor del tema Educomunicación en América Latina? ¿Todavía hay que avanzar mucho? ¿Las escuelas y los comunicadores ya reconocen el papel de la educomunicación?
G.O.: Esta discusión no existe en México. Ni entre los comunicadores ni, lamentablemente, entre los educadores. Apenas algunos como yo y otros dos o tres colegas seguimos con este propósito, pensando que esto es posible. Infelizmente, no hay un interés de la sociedad ni del sistema educativo para avanzar en la discusión sobre comunicación y educación. Veo que en Brasil hay un gran interés, como se puede observar con el trabajo que está realizando el profesor Ismar Soares (del Núcleo de Comunicación y Educación de la Universidad de São Paulo), la MULTIRIO (Empresa Municipal de Multimedios de la Alcaldía de Rio de Janeiro) y otras asociaciones y fundaciones.
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