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Entrevista con José Arévalo

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José Arévalo es Coordinador Ejecutivo de Ritmo Sur, proyecto de fortalecimiento de capacidades radiofónicas dirigido a las coordinadoras, redes y radios afiliadas a Asociación Mundial de Radios Comunitarias - AMARC y la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica – ALER.

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Entrevista concedida por José Arévalo a La Iniciativa de Comunicación el 4 de febrero de 2008.

CILA: ¿De qué se trata la iniciativa Ritmo Sur?

 

José Arévalo: Ritmo Sur es un proyecto que es parte de un proceso de articulación entre dos entidades de radios comunitarias en América latina que son la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica - ALER y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias - AMARC. Durante un buen tiempo estas dos organizaciones han venido realizando una serie de actividades juntas. En esta ocasión se concretó en un proyecto de gran envergadura, porque agrupa varios países.

 

Uno de los puntos que sea probablemente importante señalar en este encuentro de articulación entre ALER-AMARC, es la realización del estudio sobre la radio popular frente nuevo siglo, que se hizo entre los años 2000 y 2001. Allí hay una serie de investigaciones sobre las radios y las redes en América latina y algunas conclusiones importantes que reflejan los problemas que vivían las radios populares y comunitarias en ese momento. Lo que dice en ese estudio, que abarcó los campos campo sociopolítico, técnico, comunicacional e institucional, era básicamente que la radio comunitaria, la radio popular, la radio distinta, la radio alternativa, estaba en crisis en términos de su proyecto político comunicativo. Luego de los últimos cambios que hubo en el mundo, había una cierta confusión ideológica general, que causaba ciertas dificultades en la radio.

 

Por otro lado, la investigación también hablaba de la necesidad de volver a reflexionar sobre los proyectos políticos comunicativos, sobre la organización de las radios y las redes y sobre su sostenibilidad: ¿cómo hacemos para que los proyectos puedan ser sostenibles en el tiempo y para que puedan tener el apoyo social que necesitan para mantener sus proyectos a largo plazo?

 

El estudio tiene una serie de conclusiones que son muy importantes y que han sido recogidas desde el año dos mil en adelante para trabajar alrededor de las radios comunitarias, educativas, populares o con todos los nombres que se les quiera poner, pero que se resume en las radios que están dedicadas al desarrollo.

 

A partir de ahí, por ejemplo, ALER y AMARC, comienzan a tener algunos proyectos conjuntos, como un proyecto de medio ambiente con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Se empiezan a hacer algunos esfuerzos de coberturas conjuntas para poder poner en articulación los servicios informativos: ALER tiene su sistema satelital y dentro de su sistema satelital esta la Red Informativa Latinoamericana, que es la que alimenta los programas de Contacto Sur, que es su noticiero, mientras que Pulsar es el servicio informativo, la agencia informativa de AMARC, que es un proyecto también bastante antiguo y que brinda un servicio básicamente vía Internet, pero que también tiene una cantidad importante de material radiofónico.

 

Con estas capacidades se van implementando algunas actividades conjuntas de articulación, no solo a nivel regional, sino también en otras más globales, como por ejemplo con la FAO. ALER y AMARC, a partir del año 2004, tras un encuentro que se llamó la Onda Rural, que se realizó en Quito, empezaron a trabajar básicamente en lo que era comunicación para el desarrollo.

 

La Onda Rural armó un grupo de coordinación donde estaban presentes la FAO, ALER y AMARC. Esa coordinación todavía persiste; en este camino también se da en Centroamérica, como experiencia referente para Ritmo Sur, un proyecto que se llamó Centroamérica en Sintonía. Estaba también trabajado de forma conjunta entre ALER, AMARC y Freevoice. Este programa tenía la finalidad de aportar al fortalecimiento y la capacidad de la gestión de articulación y de incidencia política y comunicativa de las radios de Centroamérica.

 

En ese programa participaron todos los países de Centroamérica desde Guatemala hasta Panamá, a excepción de México y República Dominicana. Por esta razón, cuando se abrió la posibilidad de ejecutar el programa Ritmo Sur, el proyecto fue pensado para doce países de América Latina: los diez países de Suramérica más República Dominicana y México.

 

Estamos hablando de más o menos quince redes nacionales que están participando en el programa, digamos que ese es un poco en proceso: una investigación que muestra cómo esta la situación de las radios, otra investigación a la que no he hecho alusión, pero que también seria importante ponerla como precedente, y es “La practica inspira” - Digamos que esta es una consecuencia de la primera, porque alguna gente después de la primera investigación dijo: - Bueno, tan mal no estamos. Entonces vamos a rescatar esas experiencias que nos pueden brindar luces para seguir trabajando.

 

Luego hay una serie de actividades conjuntas, como coberturas para articular servicios informativos, proyectos como el del medio ambiente con el PNUMA; la Onda Rural con FAO; y Centroamérica en Sintonía.

 

CILA: ¿Qué actividades desarrollan las redes y los países involucrados?

 

J.A.: Ya hemos cerrado el segundo año del programa Ritmo Sur y estamos empezando el tercero; el programa va a finalizar en octubre del 2009.

 

Durante el primer año, las redes nacionales hicieron un proceso de reflexión sobre su papel y su proyecto político. Durante ese primer año también construimos líneas de base, elaboramos información que nos diera una idea de como estaban en este momento las redes y al final tuvimos los resultados del proceso de reflexión y ya organizados en un proyecto por cada país.

 

Esos son los proyectos que se vienen ejecutando a partir del segundo año. Cada país tiene un proyecto, elaborado por ellos mismos durante un año de proceso durante el cual se hicieron seminarios para reflexionar alrededor de su proyecto político comunicativo. Tenemos así una serie de proyectos distintos, porque no todas las redes tienen las mismas necesidades y cada proyecto se adecua a las necesidades que la redes vieron y diagnosticaron para sí.

 

Por ejemplo, en el caso de Perú, tenemos un proyecto que fundamentalmente se centra en el ámbito de la capacitación, la formación de un equipo de capacitadores y un peso también bastante fuerte en lo que es la construcción de herramientas para la planificación, el seguimiento y la evaluación. En el diagnóstico que hacia la CNR, que es la coordinadora de Perú, ellos decían: - Nosotros hemos tenido bastantes posibilidades de desarrollar nuestro plan, de desarrollar actividades de capacitación, de desarrollarnos en muchas actividades que tienen que ver con la radio y la red, pero no hemos sido capaces de construir unas herramientas de planificación, seguimiento y evaluación. Por esta razón en su proyecto pusieron eso.

 

Vale la pena destacar que la mayoría, por lo menos en sesenta setenta por ciento de los proyectos, tiene un componente fuerte de capacitación, por lo cual en varios de estos países se van a realizar procesos de formación de formadores o de capacitadores y constituir básicamente sus equipos de capacitación.

 

Por otro lado, cada país no tiene exactamente la misma constitución que el otro. Por ejemplo, en Perú CNR es la red nacional, pero está constituida por cuatro macro regiones: la del norte, la de oriente, la del sur y la macro región centro. La existencia de estas zonas y sus redes está contemplada dentro proyecto Ritmo Sur. Algo diferente ocurre en Chile, en donde no hay una red constituida de ALER y AMARC, el proyecto se orienta a facilitar la posibilidad de que se constituya una red, que pueda ser referente de ambas instituciones pero que en realidad permita a las radios comunitarias, populares y educativas de Chile articularse y trabajar para la incidencia. Ahí no hay una red, entonces el proyecto es más bien construir una red.

 

En Perú, la CNR, es el referente tanto para ALER como para AMARC, mientras que en Colombia no tenemos una red así, entonces lo que se ha hecho es articular a SIPAZ, que es una red de AMARC, con La Sonora, que es la red que más bien es parte de ALER, de forma que puedan trabajar en un proyecto conjunto, que en este caso es un diplomado a distancia dirigido a comunicadores para enlazar la comunicación social con actividades de la sociedad civil.

 

Hay otros países en donde hay una red que solamente responde a una de las dos redes regionales; en Uruguay, la mesa de AMARC no es asociada a ALER. Sin embargo, en el espíritu del programa Ritmo Sur, en el deseo de fortalecer a la red, más allá de la pertenencia de una u otra red, se estableció que valía la pena en este país fortalecer a la mesa de nacional de AMARC. Es el mismo caso de República Dominicana, en donde tenemos la Unión de Emisoras Católicas UDECA, que es una red que pertenece a ALER y no tiene relación con AMARC.

 

Si seguimos haciendo el cuadro así, entonces encontramos por ejemplo en Bolivia una red que es ERBOL, que coordina con la mesa de AMARC en Bolivia; en Paraguay COMUNICA, que pertenece a AMARC y la Red Nacional de Emisoras que es más bien cercana ALER. En Venezuela lo que se está haciendo es que IRFA, que es asociada de ALER y AMARC, ha asumido ahora la representación de ambas instituciones y está convocando a las radios comunitarias para trabajar de manera conjunta en el proyecto.

 

En México hay solamente una mesa de AMARC México, que es la que está trabajando con el programa Ritmo Sur. En Ecuador es CORAPE, que tiene el mismo carácter que la CNR en Perú. CORAPE es la Coordinadora de Radios Comunitarias y Educativas del Ecuador; ellos son referentes tanto de ALER como de AMARC. En Brasil es la mesa de AMARC básicamente la que lidera el programa Ritmo Sur. En Argentina es FARCO, la Federación Argentina de Radios Comunitarias, que es el referente para ALER.

 

En el proyecto hay varias instancias que se encargan de gestionar el proyecto; la instancia que está más arriba, es el comité de monitoreo y evaluación que está formado por ALER, por AMARC y las dos instituciones holandesas que están co-gestionando este proyecto que son Freevoice y CMC.

 

También hay un comité directivo, conformado por los dos ejecutivos representantes de ALER y de AMARC y hay una entidad ejecutiva que es la que hace todo el operativo y pone en ejecución las decisiones del comité directivo y del comité de monitoreo.

 

Esta entidad ejecutiva tiene sede en Lima, Perú y es desde donde yo realizao mi trabajo. Participamos tres personas: una administradora del proyecto, un cooperante, que es especialista en planificación, seguimiento y evaluación y yo, que soy el coordinador de la entidad ejecutiva.

 

Permanentemente tenemos reuniones entre ALER y AMARC para tomar las decisiones; una vez al año se reúne el comité de monitoreo. Este año por ejemplo, debemos hacer la evaluación de medio tiempo, desarrollada por consultores contratados por la cooperación holandesa, de forma que podamos saber cómo va el proyecto y hacer los ajustes necesarios.

 

Eso que he narrado es básicamente Ritmo Sur si lo tuviera que resumir: fortalecer las capacidades de las redes nacionales, para que estas tengan mejores condiciones para incidir.

 

CILA: ¿Cuáles considera que son los principales logros o aprendizajes que ha obtenido Ritmo Sur hasta el momento?

 

J.A.: Yo creo que es importante señalar que el principal logro es que dos instituciones como ALER y AMARC, que tienen tanta historia y tantas capacidades desarrolladas, estén dispuestas al dialogo, a articularse y encaminadas a fortalecer el movimiento de la radio popular, educativa y comunitaria en América Latina. Creo eso es lo principal: que puedan unir esfuerzos y juntar capacidades.

 

Establecer algunos acuerdos me parece sumamente importante y también lo es que se involucren en este proceso a las redes nacionales, porque así estamos hablando también de las radios locales. Es decir, hay un proceso de articulación no solamente en el espacio regional, sino también en el espacio nacional y el espacio local. Claro que el énfasis del programa Ritmo Sur es el espacio nacional, pero los acuerdos a nivel de América Latina, entre las dos grandes instituciones regionales, hace falta porque establece el marco para que las redes nacionales ejecuten sus proyectos.

 

En ese sentido, por ejemplo ALER tiene toda una experiencia en capacitación, pues cuenta con un Equipo Latinoamericano de Formación y tiene metodologías desarrolladas. AMARC por su parte también tiene sus procesos de capacitación, equipos de capacitadores latinoamericanos y metodologías. Lo que hemos hecho en estos dos años, es poner en común esas metodologías; se ha abierto un poco el dialogo metodológico entre ambos para ver cuales son los puntos coincidentes y cuales las cosas que se pueden ir sumando, ese es un punto importante.

 

Para este año, por ejemplo, como parte de esos acuerdos de articulación, vamos a ejecutar una investigación que nos pueda responder a la pregunta de qué va a pasar con la radio comunitaria cuando se realice el apagón analógico, cuando prácticamente se imponga la radio digital. ¿Qué va a pasar con nuestros proyectos comunitarios, con nuestra radio comunitaria, con nuestras redes educativas? ¿Cómo van a enfrentar ese tema?

 

Básicamente ese es el logro central a niveles regionales y a niveles nacionales. Creo que se ha desatado algunos procesos interesantes de capacitación, de fortalecimiento de redes y de debate sobre planificación, seguimiento y evaluación. ¿Qué sentido tiene este tema dentro de nuestros proyectos? La necesidad de poder ir desarrollando herramientas para poder organizar nuestros aprendizajes.

 

Creo que esos son los principales logros de Ritmo Sur y además poder pensar de manera conjunta a América Latina en términos de radio y de comunicación.

 

CILA: ¿Qué retos se plantean de ahora en adelante para Ritmo Sur?

 

J.A.: El desafío principal es que estos avances que hemos tenido puedan ser sostenibles. Es decir, que cuando termine el programa Ritmo Sur, en octubre del 2009, las fuerzas que hayamos acumulado durante este período sean más bien las bases para ir construyendo más fortaleza en adelante. La idea es que no obtengamos solamente objetivos y resultados dentro del proyecto y que después no constituyan una experiencia acumulada. El desafío viene después de que termine el programa en realidad, porque se trata de definir cómo hacer sostenible todo este proceso de articulación, dialogo y de capacidades puestas al servicio de la incidencia de la radio popular, comunitaria y educativa, eso es lo que tenemos que ir pensando: ¿qué va a pasar después?

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