Las redes transnacionales de defensa en la política internacional y regionales
La política mundial de finales del siglo XX implica, además de los Estados, a muchos actores no estatales que interactúan entre sí, con los Estados y las organizaciones internacionales. Este artículo analiza la estructuración de estas interacciones en redes que están cada vez más presentes en la política internacional. Algunas redes incluyen a actores económicos y empresas. Otras están formadas por científicos y expertos cuyos vínculos e ideas profesionales consolidan sus esfuerzos para influir en la política (Haas 1992). Otras redes están formadas por activistas y pueden distinguirse fácilmente por la posición central que ocupan los valores o principios en la motivación de su formación. A éstas las llamamos redes transnacionales de defensa.
Las redes de defensa son significativas tanto a nivel transnacional, como regional y nacional. Pueden contribuir de manera clave a la convergencia de las normas sociales y culturales capaces de apoyar procesos de integración regional e internacional. Al crear nuevos vínculos entre los actores de las sociedades civiles, los Estados y las organizaciones internacionales, multiplican las oportunidades de diálogo e intercambio. En temas como el medio ambiente y los derechos humanos, ponen recursos internacionales a disposición de estos nuevos actores de la política nacional y las luchas sociales. Al desdibujar de esta forma los límites entre las relaciones del Estado con sus propios ciudadanos y la posibilidad de recurrir al sistema internacional que tienen tanto los ciudadanos como los Estados, las redes de defensa están contribuyendo a transformarel ejercicio de la soberanía nacional.
Los especialistas han tardado en reconocer tanto la razón de ser como la importancia de las redes de activistas. Motivados más por valores que por asuntos materiales o normas profesionales, se sitúan fuera de las categorías habituales. Sin embargo, más que otros tipos de redes transnacionales, las redes de defensa suelen ir más allá del cambio político para defender e instigar cambios en las bases institucionales y en los valores básicos de las interacciones internacionales. Cuando tienen éxito, ellas mismas son parte importante de la explicación de los cambios que se producen en la política mundial. Una red transnacional de defensa está formada por actores que trabajan internacionalmente en torno a un tema, y que están vinculados por valores compartidos, por un discurso común y un denso intercambio de información y servicios.1 Dichas redes suelen predominar en temas polémicos que se caracterizan por contenidos de alto valor y por la incertidumbre informativa, si bien el valor del contenido de un tema es tanto un requisito previo como una consecuencia de la actividad de la red. El intercambio de información conforma el núcleo de la relación. La novedad de estas redes reside en la capacidad de los actores internacionales no tradicionales para movilizar información estratégicamente, con el objeto de ayudar a crear nuevos temas y categorías, y para persuadir, presionar e influir en organizaciones y gobiernos mucho más poderosos. En las redes, los activistas no sólo intentan influir en las consecuencias políticas, sino transformar los términos y la naturaleza del debate. Sus esfuerzos no siempre tienen éxito, pero su importancia en los debates políticos a nivel regional e internacional es cada vez mayor.
En las redes transnacionales de defensa, los actores estratégicos e inspirados por principios "enmarcan" los temas para hacerlos comprensibles al público destinatario, para atraer la atención e inducir a la acción, y para que "encajen" con jurisdicciones institucionales favorables. Cuando decimos "enmarcar", nos referimos a los "esfuerzos estratégicos conscientes realizados por grupos de personas para conformar visiones compartidas del mundo y de sí mismos que legitimen y motiven las iniciativas colectivas" (McAdam, McCarthy, Zald 1996, p. 6). Los actores de las redes introducen nuevas ideas, pautas y discursos en los debates políticos, y sirven como fuentes de información y testimonio. Las normas "describen las expectativas colectivas en relación a la conducta adecuada de actores con una identidad dada" (Katzenstein 1996, p. 5; véase también Klotz 1995; Finnemore 1996).
A menudo, las normas compartidas crean una base para otros procesos institucionales formales de integración regional. En la medida en que las redes promueven la convergencia o armonización de las normas a nivel regional e internacional, son esenciales para los aspectos sociales y culturales de la integración. También promueven la implementación de las normas, presionando a los actores destinatarios para que adopten nuevas políticas y controlando el cumplimiento de las normativas regionales e internacionales. En la medida de lo posible, intentan maximizar su influencia o efecto sobre el objetivo de sus acciones. Al hacerlo, contribuyen a cambiar la percepción que pueden tener tanto los actores sociales como los estatales de sus identidades, intereses y preferencias, a transformar sus discursos y, finalmente, a cambiar sus procedimientos, políticas y comportamientos. Así pues, creemos, con Finnemore, que "los Estados están engastados en complejas redes de relaciones sociales internacionales y transnacionales que conforman su percepción del mundo y de su papel en el mismo. La sociedad internacional y los pueblos que habitan un país socializan a los Estados para que éstos aspiren a determinadas cosas (Finnemore 1996, p. 2).
Las redes son estructuras comunicativas. Para influir en el discurso, en los procedimientos y en las políticas, las redes transnacionales de defensa pueden formar parte de comunidades políticas mayores que los actores del grupo, quienes parten de distintos valores y posiciones institucionales. Las redes transnacionales de defensa también pueden entenderse como espacios políticos, donde actores que parten de posiciones distintas negocian, formal o informalmente, el significado social, cultural y político de su empresa conjunta. De estas dos maneras, las redes transnacionales pueden ser vehículos clave en la negociación cultural y social que subyace a los procesos de integración regional.
Hablamos de redes transnacionales (más que de coaliciones, movimientos o sociedad civil) para evocar la dimensión estructurada y estructurante de las acciones de estos complejos actores. Al tomar en préstamo de la sociología el concepto de red y aplicarlo a un plano transnacional, tendemos un puente sobre la brecha cada vez más artificial entre las relaciones internacionales y la política comparada. Además, son los propios actores quienes ya utilizan el término "red": durante los dos últimos decenios, los individuos y las organizaciones han conscientemente formado y constituido redes, desarrollado y compartido estrategias y técnicas de trabajo en red, y valorado las ventajas y límites de este tipo de actividad. Los estudiosos han llegado más tarde a la fiesta.
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