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Del Conocimiento a la Acción por la Supervivencia Infantil
Resumen
En este documento se elabora una estrategia para traducir a la acción todo el conocimiento disponible sobre el problema de la mortalidad infantil en todas sus dimensiones. Los autores sugieren que una clave para este avance, es el hecho de que no hay nuevos retos epistemológicos sobre esta probelmática: los principales causas de mortalidad infantil hoy son diarrea, neumonía y malaria, los mismos que en 1980. Sin embargo, señalan ciertos vacíos en la evidencia que demandan las siguientes acciones:
- Epidemiología – los países necesitan buscar y aplicar a los programas de supervivencia infantil la información disponible acerca de las causas y distribución de las enfermedades infantiles. Al mismo tiempo se deben implementar proyectos de recolección de nueva información y de monitoreo.
- Intervenciones sobre supervivencia infantil – las intervenciones existentes deben ser aplicadas en forma agresiva y evaluadas continuamente, y se debe avanzar en el desarrollo de intervenciones aun no disponibles, tales como vacunas para neumonía, diarrea y malaria.
- Estrategias de distribución – para garantizar que las intervenciones lleguen a los infantes y las madres que las necesitan, personal del programa a nivel nacional debe realizar investigaciones de campo en profundidad, y desarrollar métodos de seguimiento (y construir la capacidad para poder utilizarlos).
- Desigualdades – se deben desarrollar indicadores, métodos y directrices; es necesario crear capacidad para medir la equidad y monitorearla a todos los niveles.
- Liderazgo – un liderazgo fuerte y unificado se debe restablecer a los niveles internacional, nacional, y subnacional.
- Sistemas de salud fuertes – “Aunque las iniciativas privadas pueden y deberían contribuir, el objetivo a largo plazo debe ser tener sistemas de salud pública que sean capaces de definir las necesidades, generar los recursos, manejar los programas y las personas, ofrecer servicios costo-efectivos, y recolectar y utilizar información para mejorar los efectos de sus esfuerzos.”
- Recursos (humanos y financieros) adecuados a las necesidades particulares– los costos anuales de incrementar las intervenciones conocidas serán de aproximadamente US$ 1000 millones para vacunación, US$ 4000 millones para el tratamiento de las enfermedades infantiles, y US$ 2500 millones para prevención contra malaria y tratamiento en todos los grupos de edad. Esto es menos que los US$ 17.000 invertidos anualmente en comida para mascotas en Norteamérica y Europa. Se deben desarrollar mecanismos, dicen los autores, para hacerle seguimiento a estas inversiones en supervivencia infantil. Además, “se deben identificar nuevas formas de desarrollar capacidad local, y contrarrestar la fuga de talento que está dejando a países de ingresos medios y bajos sin sus ciudadanos más capacitados”.
- Conciencia y compromiso para actuar que vayan más allá de la comunidad de salud pública, y movilicen a todos los ciudadanos, incluyendo progenitores, maestros, cantantes, atletas famosos, y políticos. Los mensajes deberían ser claros y simples, y deberían ser transmitidos en forma consistente a través de todos los canales disponibles.
- Establecer un proceso que lleve al desarrollo de un verdadero liderazgo a nivel mundial;
- Unir esfuerzos para fortalecer la capacidad en los países y en los sistemas de salud en general, con los apoyos técnicos y financieros necesarios;
- Continuar con el desarrollo de directrices que pongan a los niños pobres y sus madres en el centro de los esfuerzos para aumentar la cobertura de las intervenciones existentes; y
- Desarrollar sistemas para monitorear la cobertura, la equidad, y el progreso de las acciones.
Fuente
Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.
En este documento se elabora una estrategia para traducir a la acción todo el conocimiento disponible sobre el problema de la mortalidad infantil en todas sus dimensiones. Los autores sugieren que una clave para este avance, es el hecho de que no hay nuevos retos epistemológicos sobre esta probelmática: los principales causas de mortalidad infantil hoy son diarrea, neumonía y malaria, los mismos que en 1980. Sin embargo, señalan ciertos vacíos en la evidencia que demandan las siguientes acciones:
- Epidemiología – los países necesitan buscar y aplicar a los programas de supervivencia infantil la información disponible acerca de las causas y distribución de las enfermedades infantiles. Al mismo tiempo se deben implementar proyectos de recolección de nueva información y de monitoreo.
- Intervenciones sobre supervivencia infantil – las intervenciones existentes deben ser aplicadas en forma agresiva y evaluadas continuamente, y se debe avanzar en el desarrollo de intervenciones aun no disponibles, tales como vacunas para neumonía, diarrea y malaria.
- Estrategias de distribución – para garantizar que las intervenciones lleguen a los infantes y las madres que las necesitan, personal del programa a nivel nacional debe realizar investigaciones de campo en profundidad, y desarrollar métodos de seguimiento (y construir la capacidad para poder utilizarlos).
- Desigualdades – se deben desarrollar indicadores, métodos y directrices; es necesario crear capacidad para medir la equidad y monitorearla a todos los niveles.
- Liderazgo – un liderazgo fuerte y unificado se debe restablecer a los niveles internacional, nacional, y subnacional.
- Sistemas de salud fuertes – “Aunque las iniciativas privadas pueden y deberían contribuir, el objetivo a largo plazo debe ser tener sistemas de salud pública que sean capaces de definir las necesidades, generar los recursos, manejar los programas y las personas, ofrecer servicios costo-efectivos, y recolectar y utilizar información para mejorar los efectos de sus esfuerzos.”
- Recursos (humanos y financieros) adecuados a las necesidades particulares– los costos anuales de incrementar las intervenciones conocidas serán de aproximadamente US$ 1000 millones para vacunación, US$ 4000 millones para el tratamiento de las enfermedades infantiles, y US$ 2500 millones para prevención contra malaria y tratamiento en todos los grupos de edad. Esto es menos que los US$ 17.000 invertidos anualmente en comida para mascotas en Norteamérica y Europa. Se deben desarrollar mecanismos, dicen los autores, para hacerle seguimiento a estas inversiones en supervivencia infantil. Además, “se deben identificar nuevas formas de desarrollar capacidad local, y contrarrestar la fuga de talento que está dejando a países de ingresos medios y bajos sin sus ciudadanos más capacitados”.
- Conciencia y compromiso para actuar que vayan más allá de la comunidad de salud pública, y movilicen a todos los ciudadanos, incluyendo progenitores, maestros, cantantes, atletas famosos, y políticos. Los mensajes deberían ser claros y simples, y deberían ser transmitidos en forma consistente a través de todos los canales disponibles.
- Establecer un proceso que lleve al desarrollo de un verdadero liderazgo a nivel mundial;
- Unir esfuerzos para fortalecer la capacidad en los países y en los sistemas de salud en general, con los apoyos técnicos y financieros necesarios;
- Continuar con el desarrollo de directrices que pongan a los niños pobres y sus madres en el centro de los esfuerzos para aumentar la cobertura de las intervenciones existentes; y
- Desarrollar sistemas para monitorear la cobertura, la equidad, y el progreso de las acciones.
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