Protección de la salud mental en situaciones de epidemias
Las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han urgido a los países de la región a que se preparen para la posible emergencia frente a una pandemia. Se les ha instado a que elaboren planes de contingencia de acuerdo con sus realidades y limitaciones (disponibilidad de vacunas adecuadas y de fármacos antivirales, así como el acceso equitativo a los mismos).
Esto sirve de preámbulo para enfatizar en la evaluación de la amenaza desde la perspectiva conductual. En efecto, se hace necesaria una mejor comprensión de las respuestas de los grupos poblacionales afectados y las formas de abordarlas. Por otro lado, es necesario lograr una participación activa de la comunidad en la preparación e implementación de las medidas de control de una epidemia.
Habitualmente los preparativos para una epidemia han enfatizado aspectos tales como: el desarrollo de planes nacionales, la vigilancia epidemiológica, los requerimientos de vacunas y medicamentos, el mejoramiento de la cobertura de vacunación en los grupos de alto riesgo, así como el impacto y la carga económica. Los ausentes en la programación son los aspectos psicológicos y sociales. Esto sucede no obstante que muchos de los problemas que afligen al conjunto de las personas tienen su origen en el miedo en sus múltiples expresiones. En cuanto se trata de un problema grupal cabe abordarlo con acciones colectivas.
Estudios realizados en poblaciones sometidas a una amenaza que genera miedo o terror han identificado que hasta más del 80% de las personas, en circunstancias de cercanía evidente al peligro, expresan manifestaciones sintomáticas de miedo o pánico que las pone en mayor grado de vulnerabilidad.
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